5o Domingo de Tiempo Ordinario

Otra Homilía del Padre Leo:

Dios nos creó por y para una razón

 

Vinimos a este mundo por una razón al igual que las personas entran en nuestra vida por una razón. Y no importa qué sea, siempre hay una razón para todo, así como siempre hay un momento para todo en este mundo. Dios nos ha creado sin duda por una razón, quizás no lo podamos entender, pero El tiene sus razones. Así como todo tiene un propósito, como una lámpara para alumbrar, la sal para dar sabor, también nosotros tenemos un propósito en la vida. Comemos, bebemos, caminamos, trabajamos, hablamos, gritamos, bailamos, dormimos, y oramos, Existimos, y así sucesivamente, por una razón. Todo bajo el sol tiene un propósito. Recuerden, cualquier razón que crean tener en esta vida, Dios nos creó para un propósito aun más elevado.  Leí que “No hay coincidencias ni accidentes en la vida, toda cosa grande y pequeña suceden por una razón”.

 No estamos creados sólo para comer, crecer, casarnos, trabajar, adquirir cosas, para entonces jubilarnos.  Tampoco nos creó Dios sólo para vivir luego morir. Dios nos dio la vida para heredar la vida eterna. Y para heredarla, tenemos que ser La Sal de la tierra y Luz del mundo. Este propósito debe ser vivido por todos, porque esto es para lo que Dios nos creó. La vida se trata de vivir para lo que Dios nos ha creado. Dios nos creó para ser seres humanos,  más que animales, las plantas o los árboles. Algunas personas viven más como animales que como seres humanos, matan, dañan  y destruyen. Recuerdo cuando nuestro Profesor de Teología hablando acerca de la evolución: “Incluso los monos no están de acuerdo que los seres humanos originaron de ellos, porque se matan unos a otros”. Es cierto, la gente muere como si no han vivido, y viven como si no morirán! Otros viven como si no deberían o merecieran vivir. Me gusta esto, “Para ganar dinero perdemos nuestra salud, para restaurar nuestra salud perdemos nuestro dinero. Vivimos como si nunca vamos a morir, y morimos como si nunca hemos vivido.”

 Jesús nos dice que seamos la Sal de la Tierra y Luz del Mundo. Debemos de tocar las vidas de las personas no perjudicar sus vidas, restaurar no destruir, construir no derribar, perdonar no tomar venganza, debemos de amar y no odiar.  Dios nos creó restauradores no destructores. Dios nos ha creó bellos, hermosos,  no feo.  Si piensan que son feos, son figuraciones suyas.  Sus espejos nos sirven.  Cambien sus espejos si no funcionan). Recuerden, hemos sido creados en la Imagen y Semejanza de Dios, no del diablo. Dios nos creó para ser felices no para estar tristes.  Disfruten de la vida y hagan lo mejor con ella. Me gusta el dicho: “Ríe a menudo, vive plenamente y ama de verdad”.

 Nuestro catecismo nos dice que Dios nos creó para amar, para alabar, para servir, para perdonar, para compartir la fe, para ser la Luz, para traer la esperanza, así que seamos lo que somos y para lo que Dios nos ha creado. Vivamos como Dios planeó. El mayor desperdicio de este mundo, según un individuo, es la diferencia entre lo que somos y en lo que nos convertimos. Existe una gran diferencia entre lo que somos y entre en lo que nos convertimos. Lo que somos es un regalo de Dios para nosotros, pero en lo que nos convertimos es nuestro regalo para Dios. Sé feliz con lo que Dios te llamó a ser.

 Hay un cuento acerca de un esposo que no es feliz siendo un marido. El creía que ser una esposa era más fácil que ser un esposo. Así que un día le pidió a Dios, “Señor, permíteme cambiar de papel con mi esposa.  Se le concedió su Oración.  Despertó como mujer,  así que empezó a hacer todos los quehaceres del hogar, preparo las comidas para la familia, llevo a los niños a la escuela,  luego fue a la tienda a comprar algunas cosas para la casa, regresando a la casa tuvo que limpiar todo, lavar los trastes, lavar la ropa y después planchar la ropa. Cuando menos acordó, ya era hora de preparar la cena para su familia, después de la cena lavó los platos y limpio  todo de nuevo hasta quedar completamente agotado. Por la noche, aunque estaba tan cansado, él y su esposa hicieron el amor. Se dio cuenta que NO era fácil ser una mujer así que le pidió a Dios el volver a su cuerpo, volver a ser el esposo. Dios le respondió, Por supuesto, pero tienes que esperar 9 meses, quedaste embarazado anoche!

La vida, creo, no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento. De la misma manera que la vida no se mide por el número de años que vivimos, sino por la cantidad de actos de bondad y de bien que realizamos y compartimos, porque Dios así nos creó. Una cosa interesante que nos recuerda a cada instante la vida es que  no podemos controlar ni decidir cuánto vamos a vivir, pero si podemos controlar y decidir la forma en que vamos a vivir! Seamos como y para lo que Dios nos ha creado, ahora y siempre. ¡Amén!

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One thought on “5o Domingo de Tiempo Ordinario

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  1. Hermosisimo, muy bello y espiritual. Gracias por compartir y como siempre, esperemos aprender de ésta enseñanza.
    A aceptar y ayudar sin pedir nada a cambio.
    Gracias.

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